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Paraje Natural Municipal Palomita


Vilafranca del Cid


El Consell, en la reunión del día 25 de mayo de 2007, adoptó el siguiente acuerdo:

El entorno del monte Palomita, en el término municipal de Villafranca del Cid, alberga múltiples valores para su declaración como Paraje Natural Municipal, tanto ecológicos y botánicos, como paisajísticos y relacionados con el patrimonio cultural.

El duro clima, ligado a la altitud y situación interior de la zona condiciona, la tipología de la vegetación presente en el paraje. Así la formación vegetal predominante son los bosques de pino laricio o pi negre (Pinus nigra subsp. salzmannii), buen indicador del piso bioclimático supramediterráneo sobre sustratos calizos, que encuentra en la zona condiciones óptimas de desarrollo. En las partes más elevadas y frescas no resulta extraño encontrarlo mezclado con el pino silvestre o pi roig (Pinus sylvestris var. catalaunica) constituyendo la asociación Festuco gautieri-Pinetum salzmanni.

En el sotobosque, aunque aparecen especies secundarias de los bosques templados eurosiberianos, también se muestra una influencia conspicua de la flora mediterránea. Bajo el pinar se desarrolla un segundo estrato de pequeños árboles y arbustos en el que destaca el enebro común (Juniperus communis subsp. hemisphaerica), enebro piramidal propio de la alta montaña. También aparece, aunque con menor abundancia, la sabina negral (Juniperus phoenicea) y de forma testimonial la sabina albar (Juniperus thurifera). De igual forma se pueden observar bosquetes dispersos de carrasca (Quercus rotundifolia), y entre los caducifolios, el roble valenciano (Quercus faginea) y varias especies de arces (destaca Acer granatense y en menor medida el Acer monspessulanum).

En determinados enclaves con condiciones bioclimáticas específicas, como la umbría del barranc de la Font d’Horta, aparecen especies eurosiberianas de gran interés como el acebo (Ilex aquifolium), el tilo (Tilia platyphyllos) o el tejo (Taxus baccata), éste último creciendo directamente en la grietas de rocas y en los derrubios adyacentes. Desde el punto de vista botánico ésta es la zona de mayor interés del Paraje. En este espacio tienen representación los siguientes hábitats considerados prioritarios por la Directiva 92/43/CEE: pinares negrales con acebo; pastizales vivaces con Goodyera repens; y roquedos calizos de umbría con tilo y tejo.

En las orlas del pinar, en exposiciones con ambientes húmedos, el sotobosque es más denso y presenta una mayor diversidad. Además de las especies enumeradas anteriormente, destacan algunas pertenecientes a la familia de las rosáceas, unas espinosas y otras inermes, entre las que se encuentran el majuelo (Crataegus monogyna), el endrino (Prunus spinosa subsp. spinosa), el guillomo (Amelanchier ovalis), el Cotoneaster nebrodensis o los rosales silvestres (Rosa canina, Rosa pimpinellifolia, Rosa agrestis), junto a otras especies como el agracejo (Berberis hispanica), Cytisus heterochrous y Ononis aragonensis.

En relación con la fauna, destaca la presencia de la cabra montés, que en los últimos años está colonizando gran parte del norte de la provincia de Castellón. Entre los mamíferos, señalar también la aparición del tejón, de la comadreja y de la garduña. Por lo que respecta a la avifauna, es frecuente observar buitres leonados sobrevolando el espacio, así como la aparición de algunas rapaces como el águila real, el águila culebrera, el halcón peregrino o el cernícalo vulgar.

Por otra parte, el Paraje presenta un alto interés etnográfico. Dentro del ámbito de estudio están representados numerosos elementos de la arquitectura de la piedra en seco representativa de la población de Villafranca del Cid, tales como “casetes”, muros que marcan el trazado de vías pecuarias, y cercados para el ganado o muros para dividir la propiedad.

Finalmente hay que tener en cuenta la singular identificación de los vecinos de Villafranca del Cid con el bosque de Palomita, por haber sido un monte comunal del que se han venido obteniendo numerosos recursos a través de los tiempos. Hoy en día, todavía quedan en pie los restos del denominado “pi del comunet” (murió por los efectos de un rayo en 1987), considerado árbol monumental. El bosque de Palomita está ligado a los elementos de la etnografía local por otro aspecto, ya que del mismo se extraen las barras para levantar la barraca de Sant Antoni, fiesta popular de Villafranca del Cid.